Mantener una vida en pareja estable, armónica y satisfactoria

Publicado por en Pareja, Psicología, Relaciones, Terapia

Mantener una vida en pareja estable, armónica y satisfactoria

A mi consulta llegan muchas personas con dificultades en las relaciones de pareja, sobre todo dificultades para mantener una relación de pareja, en términos temporales, implicación y compromiso.

Unas personas se aburren con facilidad, otras siempre encuentran a un compañero que es infiel, otras se encuentran con un Peter Pan más interesado en seguir aventuras de jovenzuelo que en el compromiso con la pareja; algunos pueden distraerse fácilmente con el trabajo o con excesivos cuidados y atención a la familia de origen, como si fuesen más importantes que la pareja formada; otros encuentran que a sus parejas no están interesadas en el sexo y buscan contactos fuera de la pareja. La cuestión es que siempre pasa algo por lo que la pareja se enfría y se rompe.

Comparto algunas reflexiones a modo de recomendaciones, apoyadas en mi práctica diaria atendiendo parejas:

Decálogo para “mantener una vida en pareja estable, armónica y satisfactoria”:

  • Dedicar tiempo, presencia y atención a la pareja: nos pasamos mucho tiempo intentando tener pareja, y ¿qué nos pasa cuándo la tenemos?, ¿cuidamos de nuestra pareja como cuidamos de nuestros hijos?, ¿la respetamos?, ¿la escuchamos?, ¿nos divertimos con ella? Igual que si queremos lucir delgados nos ocupamos de nuestra alimentación, si queremos tener un perro sano lo cuidamos y sacamos a pasear; lo mismo con la pareja: pretender tener pasión, ilusión, comunicación en la pareja si no me ilusiono, no me comunico y no me apasiono un poco cada día, es una idealización, pero nada más que ello.
  • Distinguir mis expectativas de la persona real: muchas personas quieren que sus parejas les colmen todas sus expectativas; que sean amigos, amantes, colegas, personal trainer, abogados, psicólogos, gestores. Esto es imposible, es una ilusión, un ideal, pero no es algo dentro del orden real. Hay parejas que coinciden en valores, en formas de entender la vida, en los mismos gustos y aficiones, pero hasta la pareja más completa tiene sus carencias.
  • Construir un modelo de pareja que satisfaga a ambas partes: Existen muchos modelos de pareja, parejas casadas, parejas homosexuales, parejas que viven separados geográficamente, parejas de hecho, parejas con hijos, parejas sin hijos, parejas con hijos adoptados, parejas que viven en casas diferentes…No existe una manera mejor que otra de estar en pareja; el modelo elegido debe hacer feliz a las dos partes, aunque algunos modelos de pareja son más fáciles para la convivencia que otros.
  • La comunicación sincera, emocional y empática es la única vía para cuidar la pareja en el día a día, en las pequeñas cosas, manteniendo el interés mutuo. El cuidado y el respeto son fundamentales para que el amor perdure y la convivencia no se convierta en un campo de batalla.
  • Tratar de converger: La convivencia es dura y algunas veces desgasta, ya que implica una negociación continua (y se acentúa con la llegada de los hijos), dónde terminan mis derechos y dónde comienzan los suyos.
  • Aprender a respetar la libertad individual: hay personas que exigen que todo se haga en pareja, al principio de la relación puede gustar, pero termina asfixiando a cualquier pareja; todos necesitamos sentirnos libres para poder expresar: “esto lo quiero hacer sólo”, y que no pase nada. Seguir teniendo momentos en soledad e individualidad es saludable, y cada uno verá en qué necesita invertir (aficiones, trabajo, amigos…). Estar en pareja no significa estar fusionados y como hermanos siameses, esto asfixia a cualquiera.

 

  • Aprender a flexibilizar con los cambios naturales de la pareja y de la vida: la pareja no es un ente estático, es decir evoluciona con el paso de los años; a los 30 no tenemos los mismos gustos que a los 20. La pareja evoluciona, se transforma, por tanto, los contratos cambian (lo que queríamos al inicio de la pareja puede que no sea lo que queramos después de años de convivencia), por tanto es fundamental aprender a expresar las necesidades y saber poner límites claros a lo que no queremos.
  • Aceptar al otro tal y como es, sin “peros” y sin “deberías”: aceptar no es tratar de cambiar, transformar, ni manipular. Aceptar es acoger todo del otro, lo que me gusta y lo que no me gusta.
  • Los dos miembros de la pareja están a la misma altura: uno no es más que el otro. Cada miembro de la pareja llega con sus creencias sobre cómo deben ser y hacerse las cosa,s y a veces nos creemos que lo nuestro es lo mejor, sin pararnos a pensar que a lo mejor no estamos acertados, y que el otro miembro de la pareja también tiene sus creencias y su forma de ver el mundo.
  • Estar en pareja es estar abierto al dolor: en la pareja es donde tenemos más intimidad, más que con los padres; se comparte algo exclusivo, que es la sexualidad. Hay personas que creen que estar en pareja es estar siempre felices, como en el final de los cuentos: “fueron felices y comieron perdices”. A veces hay crisis y crisis muy fuertes.  Recordarnos que es algo temporal, que una crisis no dura 100 años, y que las crisis bien llevadas siempre nos hacen crecer y estrechar lazos es fundamental para una buena vida en pareja.

Si buscas terapia de pareja, te podemos ayudar.

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