Sueño

Publicado por en Salud

Sueño

El sueño, todos soñamos

Soñamos de veinticinco a treinta y cuatro días al año, un 7 % de nuestra vida. Un ser humano que muere a los 70 años, ha estado unos 27 años durmiendo. Y de esos 27 años ha pasado 5 soñando. Los humanos adultos, empleamos en soñar del 15 al 20 % de la noche, mientras que en los bebés, la proporción es mayor, aproximadamente del 50 al 70 % de su sueño, son periodos de REM, y estos se asocian con los sueños.

La importancia del sueño REM

En 1950 un grupo de investigadores americanos de Chicago identificó el sueño REM (Rapid Eye Moviment), es decir, periodos de sueño relativamente ligero en los cuales los ojos se mueven bajo los párpados cerrados como si siguieran una acción.

La investigación ha mostrado que todos los mamíferos experimentan periodos de REM, aunque la naturaleza de sus sueños y su significado, continúan siendo un misterio.

Cada noventa minutos aproximadamente mientras se duerme, en periodos progresivamente más prolongados, el sistema nervioso central experimenta una activación. Durante la vigilia estamos normalmente en ondas Beta, ondas asincrónicas de frecuencia elevada y de bajo voltaje. Cuando nos quedamos dormidos nuestras ondas cerebrales comienzan a disminuir la velocidad, la respiración se vuelve más regular, los latidos del corazón se hacen más lentos y uniformes, la temperatura corporal desciende y los músculos de mayor tamaño se relajan. Estos cambios continúan a través de cuatro etapas de sueño progresivamente más profundo.

Al dormirse se entra primero en la fase de sueño lento. Al cabo de un tiempo se pasa al otro tipo de sueño, que es la fase RLa importancia psicológica del sueño EM. Luego se vuelve al sueño lento, y más tarde otra vez al sueño REM, y en total cada noche se tienen unos alternados con episodios de sueño lento. El sueño REM se caracteriza en el EEG porque el registro es prácticamente igual al que existe cuando se está despierto (ondas pequeñas y rápidas). Sin embargo el sujeto sigue profundamente dormido. De hecho durante el sueño REM el sujeto resulta más difícil de despertar que durante el sueño lento. En esta fase el cerebro tiene una intensa actividad, y el consumo de oxígeno por el cerebro (y el gasto de energía) es mayor durante esta fase incluso que durante la vigilia. Durante el sueño REM los globos oculares se mueven rápidamente de un lado a otro debajo de los párpados, y esto es lo que da nombre a esta fase (REM son las siglas en inglés de “movimientos rápidos de los ojos”). Además, esta fase es cuando se producen los sueños o ensoñaciones, y si se despierta el sujeto durante el sueño REM habitualmente puede referir lo que estaba soñando.

En el tronco del cerebro se halla un grupo de células nerviosas –neuronas del campo tegmental gigantocelular (CTG)- que se activan periódicamente. Estas células son una especie de bastoncillos que activan el REM. Habitualmente, éstas células son inhibidas por otro grupo de neuronas en el tronco del cerebro -llamado locus coeruleus- que actúa como desactivador. Cuando las células CTG llegan a estar excitadas, estimulan el cerebro inferior, donde se originan las emociones, y el córtex visual y sensorial. Cuando las células CTG alcanzan su punto máximo de excitación se produce el inicio de la fase REM y comenzamos a soñar.

Hace años los científicos creían que toda la actividad onírica se producía durante el sueño REM; ahora sabemos que muchos sueños se producen asimismo durante el tiempo restante. Existen dos tipos de sueños, el REM y el no-REM u ortodoxo, y cada uno de ellos contiene distintos tipos de sueños”. El REM es también llamado sueño paradójico, pues se da la paradoja de que es el sueño más excitante cuando el cerebro gasta más energía y el cuerpo está más inmóvil.

El sueño es un taller de resolución de conflictos y de expresión de nuestro inconsciente

A pesar de la indefensión de la parálisis y del desgaste energético que produce el sueño REM, la evolución nos ha dotado de esta capacidad por ser un instrumento mental de entrenamiento y simulación de la realidad, necesario para la supervivencia en un mundo cambiante y complejo. La evolución nos ha dado un taller nocturno de resolución de conflictos, los sueños.

 

 

 

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