La fuerza del No

Publicado por en Coaching, Relaciones, Ser, Trabajo

La fuerza del No

Dar un “No”

Cuando  leemos un titular como éste siempre pensamos en la importancia de decir “no”. En nuestra vida privada, decir “no” a aquello que no nos aporta, nos manipula o nos aleja de nuestros objetivos. En nuestra vida profesional,  decir “no” a una persona de nuestro equipo, es una prueba de gestión para todo responsable; decir “no” a un proveedor, corriendo el riesgo de tensar las negociaciones; decir “no” a un superior para poder protegernos o cuidar del equipo.

Recibir un “No”

Pero en éste articulo quiero prestar atención a la fuerza y las consecuencias que tienen todos los “noes” que recibimos.

Esta reflexión es fruto de la escucha, primero externa y después interna. Se inició como muchas cosas en España, en torno a una mesa, hablando con un amigo y escuchando su experiencia de estos últimos años en su búsqueda de nuevos retos laborales para redirigir su carrera profesional; y todos los obstáculos para poder realizarlo. A lo largo de estos últimos cuatro años le han sucedido cosas como divorciarse, fracasar en un negocio, no haber sido seleccionado para los trabajos a los que se postulaba, presentarse a oposiciones y no conseguir plaza, buscar nuevas amistades y que no se desarrollasen. En definitiva, ha recibido de forma continua “noes” en la mayoría de los proyectos, relaciones o actividades que ha emprendido.

Las oportunidades de los “Noes”

Decir NOLo más interesante es su reacción ante tanto “no” que recibe: “Antonio, soy un afortunado, tengo la oportunidad de aprender y conocerme más que la mayoría de las personas que se encuentran ahora mismo en este lugar.”

Cada  “no” que recibe le provoca una reflexión sobre lo que ha pasado, cómo lo puede mejorar, qué pudo hacer y no hizo; para estar preparado para la próxima vez. Esta es una manera de conocernos, de explorarnos, de profundizar en nosotros mismos. Si siempre nos dicen que “sí” y no nos frustramos, nos perdemos la oportunidad de seguir peleando por lo que queremos. Aprender a aceptar que quizás lo que deseamos no lo tengamos  nunca, que quizás se trata de desarrollar la paciencia o atravesar el miedo.

A mí me hace preguntarme: ¿Qué hago yo con los “noes” que recibo?, ¿Cuál es mi actitud frente al “no”? , ¿Agarro esa oportunidad?, ¿Qué sería diferente si así lo hiciera?

La única respuesta: Prueba y observa. ¿Os apetece probar?

1 Comment

  1. maría luisa bielza dice:

    Me ha gustado esta reflexión. Siempre enfatizamos sobre “el decir no”y todos los aspectos que se movilizan alrededor de ello.
    Y aquí nos presentas la otra cara del no…..recibirlo, asumirlo, aceptarlo, aprovecharlo….

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *