Menu:

 
Picture
Cada vez más parejas acuden a mi consulta ya que uno de los miembros de la pareja ha sido infiel.

“Le quiero y me gustaría volver a confiar en él, pero no puedo”;” Yo sé que es la mujer de mi vida y que quiero estar con ella, y no sé por qué necesité fijarme en otra mujer”; “No era feliz con él, y necesité estar con otra persona para darme cuenta de que en realidad lo que no me hacía feliz era el tipo de pareja en la que nos habíamos convertido”…

La infidelidad es la punta del iceberg, es decir, es el emergente, e indica que la dinámicaentre la pareja necesita cambiar, que el contrato establecido al inicio de la pareja se tiene que renegociar, que se deben introducir nuevas pautas de comunicación entre los miembros de la pareja.

Ciertas heridas del pasado, que si bien pueden no ser conscientes, se pueden destapar con un comportamiento infiel, por ejemplo, pueden aparecer sentimientos de abandono, falta de reconocimiento, miedo, desconfianza, también se puede vivir como una traicióno un engaño.

Restablecer la confianzaes quizás el sentimiento más complicado, requiere mucho amor, paciencia, ternura y sobretodo tiempo.

La infidelidad es como un arpón clavado que deja mal heridos nuestros valorespersonales, ya que perdonar una infidelidad, conlleva un conflicto interno con nuestras creencias y valores, “¿le perdono o no?”, “siempre me dije a mí misma que si me era infiel jamás le perdonaría”, “si mis padres se enterasen de esto, ya no le mirarían con los mismos ojos”, “si alguien se entera de la infidelidad, ¡qué vergüenza!”…

 

Detrás de una infidelidad hay mucho dolor, a veces sufrimiento en solitario, por vergüenza, por miedo, por pudor. Otras veces es público, y el miembro infiel ya ha sido juzgado y condenado.

La terapia de parejaes un espacio de comunicación para poder reparar el daño provocado por una infidelidad y restablecer los lazos íntimos entre los miembros de la pareja. Si hay amor en la pareja, añadiéndole dosis de comunicación, paciencia y respeto, se puede superar satisfactoriamente una infidelidad y que ésta pueda ser una fuente de crecimiento para los miembros de la pareja.

 
 
Picture
  Desde que existe el divorcio “exprés” hay parejas que tardan menos en separarse que en casarse (¿no conoces alguna pareja que ha tardado 2 y 3 años en casarse porque lo tenía que tener todo “perfecto”?, ¿y cuanto han tardado en separarse?). La crisis económica está implicando que las parejas sigan “esposadas por la hipoteca”, ya que el divorcio resta ingresos.

Las parejas se ven obligadas a convivir bajo el mismo techo, para algunos puede ser un horror, ¿por qué no le vemos algo positivo a la crisis?, si antes las parejas no se divorciaban tanto como ahora, ¿qué es lo que ha cambiado?, NOSOTROS, los miembros individuales que formamos las parejas, cada vez más absortos en nuestras meteóricas carreras profesionales, cada vez con menos paciencia, con menos libertad para elegir lo que queremos y no queremos, con unos patrones cuestionables sobre la felicidad e infelicidad, con menos tiempo para nuestros hijos, cada vez con más cosas materiales y sin embargo más solos y con menos capacidad para expresar el afecto.

La mayoría de los casos de parejas que sufren dificultades en la relación apuntan a problemas de comunicación. A lo largo de la vida de pareja las necesidades y deseos individuales cambian y tenemos que aprender a expresarlos y a negociar con nuestras parejas. Las parejas necesitan complicidad, libertad, confianza entre los miembros, alegría, cariño, sensibilidad, paciencia, (o mejor, mucha paciencia), independencia (me gustaría hacer 1 viaje aunque fuese una vez al año con una amiga, sin mi marido, ¿no lo has oído alguna vez?), algunas desean ser padres (“le dije nada de hijos, y ahora siento la llamada de la maternidad/paternidad, tengo miedo de perderle si se lo expreso”).

Como psicóloga, terapeuta de parejas y esposa se me encoje el alma cuando escucho tantos casos de parejas que podrían resolverse si los dos miembros fuesen capaces de perdonar y cerrar heridas, estuviesen dispuestos a cambiar de perspectiva, superar sus miedos, aprender nuevos códigos de comunicación.

La terapia de pareja es una inversión, y merece la pena intentarlo, aunque nos pongamos muchas excusas (por mis hijos, por la hipoteca, por no dar un disgusto a mi familia…), intentémoslo por nosotros, por la pareja, por la vida en común, por compartir, por crecer juntos, por apoyarnos, por aprender, por enriquecernos….así que ¡viva la crisis si hace que nos separemos menos!