Menu:

 
Debido al frenético ritmo de vida, cada vez hay más personas que sufren ansiedad, y/o estrés. Cuando la ansiedad es muy alta, puede derivar en un ataque de angustia y terminar en urgencias pensando que está sufriendo un ataque al corazón

Te propongo unas preguntas de reflexión:

¿vas corriendo a todas partes con sensación de que no llegas?, ¿desayunas de pie un café bebido porque no tienes más tiempo?, ¿pasas más de 12 horas fuera de casa con un ritmo frenético?, ¿comes frente al ordenador para ser más productivo?, ¿duermes menos de 6 horas?, ¿trabajas más de 10 horas al día?, ¿lo haces todo tú porque te da pena sobrecargar a los demás o porque piensas que tú eres más rápido/eficaz?...

Yo sólo de ponerme en situación y escribir estas preguntas ya siento algo de ansiedad…Si has respondido afirmativamente a alguna de estas preguntas, necesitas parar y cuidarte.

Es vital aprender a CUIDARNOS, cuidarnos comiendo bien, de manera saludable; cuidarnos descansando, durmiendo las horas que cada uno necesite, tratando de que su sueño sea profundo y reparador y estableciendo horarios que favorezcan el sueño y el descanso; cuidarnos poniendo límites y no asumiendo más de lo que podemos hacer, los “superman y superwoman” no existen; cuidarnos dedicándonos un rato al día para practicar alguna actividad que nos reconforte; cuidándonos pidiendo ayuda. Es mentira que los fuertes pueden con todo.

Todo lo anterior durante la semana, de lunes a viernes, y ¿qué nos ocurre los fines de semana?, ¿nos pasa lo mismo?, ¿tratamos de planificarlos al milímetro?, ¿el miércoles ya tenemos la agenda hecha para todo el fin de semana?, ¿también seguimos corriendo de actividad en actividad?, ¿de casa en casa?, ¿de grupo de amigos a grupo de amigos?, ¿de comida en comida?...¿Qué nos pasa a los humanos?, ¿no podemos parar?, ¿no podemos “perder el tiempo”?, ¿para qué queremos el tiempo?, ¿para disfrutarlo o para agobiarnos y angustiarnos?

Te hago una propuesta: no planifiques el siguiente fin de semana, levántate (solo o con la familia), prepara un desayuno que te apetezca, siéntate, establece una conversación o escucha música tranquila y déjate llevar…¿qué necesitas?, ¿qué te apetece?...Al final del día, piensa en cómo ha sido tu día.